
Por qué el calentamiento por infrarrojos es la mejor opción para el procesamiento de semiconductores
Si alguna vez has trabajado en una línea de embalaje de sensores, sabrás de lo que hablo. Intentas curar los adhesivos o estabilizar los componentes, pero te ves obligado a esperar a que los hornos de aire caliente hagan su trabajo.
El problema es que el aire forzado funciona muy lentamente. Primero debe calentarse el aire, y luego ese aire debe calentar los componentes. Es como tener un intermediario innecesario, algo que acorta considerablemente el tiempo de proceso.
Omitiendo al intermediario
El calentamiento por infrarrojos cambia todo esto, ya que evita por completo el uso del aire. En lugar de esperar a que el aire caliente los componentes, la energía llega directamente al sensor. Es similar a cómo el sol calienta nuestra piel en un día frío.
Dado que la energía penetra realmente en el material, se logran las temperaturas deseadas en cuestión de segundos, no minutos.
Para quienes trabajan en entornos de procesamiento avanzado, esto representa una gran ventaja. Si tu horno convencional tarda 20 minutos en alcanzar la temperatura adecuada, un sistema de calentamiento por infrarrojos puede reducir ese tiempo a una fracción de segundo. Así, puedes procesar más obleas por hora, y todo tu flujo de trabajo será más eficiente.
Ahorro de espacio
Además, puedes recuperar algo de espacio en el suelo. Al utilizar el calentamiento por infrarrojos, ya no necesitas esos enormes ventiladores ni esas cajas aislantes utilizadas para retener el calor. Simplemente colocas las lámparas justo encima del transportador. Sencillo.
Claro, debes elegir el tipo correcto de lámparas infrarrojas. Las de onda corta calientan rápidamente, mientras que las de onda media penetran un poco más en el material. Solo necesitas considerar la química de tu epoxi o polímero y elegir la longitud de onda adecuada.
Realidad
No digo que el calentamiento por infrarrojos sea perfecto en todos los casos. Requiere que haya una visión directa hacia el componente; si el sensor tiene una forma extraña o algo bloquea la luz, esa área permanecerá fría.
Para solucionarlo, no basta con usar una sola lámpara. Necesitarás un conjunto de lámparas o reflectores para distribuir el calor por todo el componente.
Y una advertencia: el calentamiento por infrarrojos de alta intensidad puede ser perjudicial. Si no tienes cuidado, podrías dañar los componentes. La clave está en combinar las lámparas con un pirómetro de respuesta rápida y un controlador PID. De esta manera, se logra precisión y se evitan daños en los componentes.