
Cómo mantener a sus invitados calientes sin que tengan frío
Si alguna vez ha gestionado un espacio al aire libre para fiestas o un área de cambio de ropa, sabe bien los problemas que esto conlleva. Un momento está todo bien, y al siguiente, una brisa húmeda hace que sus invitados tengan frío. Eso arruina completamente el ambiente.
Para solucionar este problema, utilizamos calentadores de onda corta por infrarrojos. La clave está en que no pierden tiempo intentando calentar el aire, algo inútil al aire libre, ya que el viento se encarga de disipar ese calor. En lugar de eso, emiten calor directamente sobre las personas. Es como estar bajo los rayos del sol en un día de invierno: calor instantáneo.
Cómo funciona realmente
Elegimos estos calentadores precisamente porque reaccionan rápidamente. Al operar a una frecuencia más alta, el calor penetra profundamente en la piel, a pesar del viento. Dentro de ellos hay tubos de vidrio de cuarzo llenos de gas halógeno. Esto nos permite generar mucha energía en una lámpara pequeña, sin que el filamento se dañe. No es necesario esperar diez minutos a que el calentador se caliente; basta con encenderlo para que funcione de inmediato.
Cómo enfrentarse a las condiciones climáticas adversas
Los espacios al aire libre están llenos de problemas: lluvia, salpicaduras y humedad. Si el agua llega a los tubos de cuarzo muy calientes, el vidrio se rompe inmediatamente. Por eso utilizamos carcасas resistentes a la corrosión y juntas que mantienen los componentes electrónicos secos. En resumen, es como si tuviera un “traje impermeable” para proteger el calentador.
Problemas que pueden surgir durante la instalación
Hay algunos detalles que pueden causar problemas si no se tienen en cuenta. Primero, estos calentadores consumen mucha energía. Si los conectas todos a un mismo circuito, los interruptores se apagarán tan pronto comience la fiesta. Es necesario asegurarse de que los cables e interruptores puedan soportar esa carga. Además, los calentadores de onda corta emiten una luz muy intensa. Si se colocan demasiado bajos, podrían cegar a los invitados o dañar los muebles exteriores. Por lo general, los instalamos a una altura mínima de 2.5 metros, así la luz no afecta a las personas y el calor se distribuye de manera más uniforme.